CarinaE y la aventura de ser profetas en otra tierra

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¿Qué tienen en común la Torre Eiffel, Edith Piaf y el ratatouille? La respuesta seria que son franceses, pero yo respondería que es lugar que dio origen a una pareja de locos lindos que se animó a venir a este, un pequeño rinconcito del tercer mundo, a iniciarse en el hermoso arte de hacer vino, sin saber nada de esa empresa en la que se embarcaban pero con tanta pasión que contaron con la ayuda y asesoramiento de Michel Rolland  y Gabriela Celeste entre muchos otros que vieron en ellos gente con ganas de trabajar y ávidos de renovar su vida en el nuevo continente.

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Brigitte y Philippe Subra

Les voy a ser sincera, decidí ir a esta bodega sin saber absolutamente nada de ella, solo que sus propietarios eran un par de extranjeros. Y hete aquí que pudimos conocer a Brigitte y Philippe Subra, originarios de Toulouse, pero que se conocieron en Narbonne, costa de Francia,  de vacaciones y nunca se imaginaron que lo que parecía solo un amor de verano se extendería hasta el siglo XXI, con 3 hijos y 6 nietos.

Es tan fácil enredarse en los laberintos palabreros con estos dos franceses que creo va a ser la nota que menos escriba, porque los hice hablar y me contaron ¡De todo!

El nombre elegido para la bodega viene de la pasión de Philippe, la astronomía. En cada rincón de este establecimiento pueden apreciarse diferentes tipos de telescopios, grandes, pequeños, viejos y modernos, conviven en armonía con la filosofía estética y le aportan un toque “espacial”.

CarinaE viene de Eta Carinae que es la una estrella especialmente luminosa, tiene aproximadamente 4 millones de veces más brillo que el sol, lo que explicaría esas chispas inigualables en sus ojos cuando hablan de sus vinos, de su historia y de las constelaciones que han dado origen a nombres de algunos de sus vinos.

 

Cuando les pregunté por el concepto que tienen para elaborar vinos  su humildad les hace decir que hacen las cosas como todos y no hay nada diferente… mejor escúchenlo de ellos mismos.

 

 

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La familia CarinaE a pleno

Para resumirles, lo que probamos fue:

Un CarinaE Viognier 2017 de la línea Joven que servido bien frio pasa como agua, con mucho aroma, frutado a más no poder. Compro ya!

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La bodega produce un promedio de 70.000 litros anuales

Un Octans de la línea Cuvee, un “assamblage” como les gusta decir a ellos, de malbec, syrah y cabernet sauvignon, que pasa 9 meses en barrica de roble francés y por eso tiene una linda presencia de madera, fruta madura y que es un placer retenerlo unos segundos dando vueltas en tu boca para explotar al máximo su sabor.

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Octans, un assamblage que te hace ver las estrellas

Un Prestige de la línea Premium (Gran Assamblage de 18 meses en barricas de roble de 1º uso) que llegó a conmover a mi compañero, con su estructura y complejidad, con su aroma y taninos bien marcados. Mi paladar todavía no se acostumbra a estos sabores tan fuertes, pero le estoy dando tiempo…

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Prestige de la línea Premium de CarinaE

Por último y no por eso menos importante, probamos un Passito de los Andes que me gustó mucho y que lo hubiera maridado con algún postre cítrico. Reconozco que lo pedí yo porque los vinos dulces son mi debilidad, siento que le ponen un broche de oro a cualquier velada y son sinónimo de charla amena o si estas solo, oxigenarlo mientras te hacés el filósofo o arreglás el mundo en tu cabeza.

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El Passito de los Andes que pone el broche de oro

Finalmente tuvimos unas palabras con Diego Diez, que acá nos cuenta cual es el rol que cumple en CarinaE.

 

Como verán en las fotos que les dejo abajo, la tarde estaba cayendo y yo no me quería mover de abajo de ese olmo imponente que nos cobijaba con su sombra, quería quedarme escuchando más anécdotas de este par de francés que eligieron nuestra tierra para hacer otro nido, para creer en el trabajo y especialmente en el amor que se ve reflejado en cada rincón de la bodega y en cada abrazo que te dan cuando te despiden, con la seguridad de que todos van a volver a CarinaE, el lugar con el nombre de la estrella más luminosa que el sol.

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Hermosos ventanales con vista a los viñedos
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Una de las salas de degustaciones con barricas intervenidas por Fernando Jereb
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De este lugar no te querés ir….

Te dejo más info:

Precios de los vinos: Desde $190  a $900.-

Degustaciones: de 3, 5, 6 o 16 vinos, desde $150 a $1000.-

Algunos días arman picadas para acompañar (siempre es mejor reservar y preguntar)

Web: www.carinaevinos.com

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Dirección:  Videla Aranda 2899 – Cruz de Piedra – Maipú – Mendoza – Argentina

Tel. Tel: (0261) 4990470 / 5241629
Cel: (0261) 155 5454 22 / 155 5454 15

Fotos: Gustavo Valles

 

Autor: Andrea Mendoza G

Diseñadora, amante de la cultura del vino, el arte y la gastronomía. Me encanta la fotografia y compartir mis experiencias. Me defino voraz en lo que se refiere a aprender y viajar.

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